Casos reales

Ayudamos a nuestros clientes a alcanzar sus objetivos.

Después de años construyendo juntos, el socio mayoritario comenzó a tomar decisiones unilaterales, mover recursos y aislar al cliente de la operación. No había un pacto de socios claro y el riesgo de perderlo todo era real. Intervenimos de inmediato: documentamos las irregularidades, frenamos las acciones del socio por vía legal y negociamos la reestructura del control. El cliente recuperó la dirección total de la empresa. Hoy opera con un pacto de socios blindado que define reglas claras para cualquier escenario futuro.

La empresa estaba creciendo rápido y a punto de cerrar su primera ronda de inversión cuando los due diligence revelaron un problema serio: actas incompletas, contratos con founders sin firma y una estructura accionaria que no coincidía con los acuerdos reales. Los inversionistas pusieron la operación en pausa. En seis semanas regularizamos toda la documentación corporativa, alineamos la estructura al cap table real y preparamos la empresa para el cierre. La ronda se concretó sin más contratiempos.

La empresa operaba con un esquema de contratación que parecía funcionar, hasta que una revisión interna reveló años de subregistro ante el IMSS y contratos que no correspondían a la realidad operativa. La contingencia acumulada era de varios millones de pesos, con riesgo de auditoría inminente. Rediseñamos el esquema de contratación, corregimos el registro patronal y negociamos una solución que eliminó la exposición sin generar un conflicto laboral masivo. Hoy la operación está en regla y el equipo trabaja con contratos que protegen a ambas partes.

Un conflicto con un ex colaborador escaló rápidamente y puso en riesgo la reputación y continuidad de la institución. Sin reglamentos internos claros ni contratos bien estructurados, la escuela quedó expuesta. Actuamos antes de que el caso llegara a juicio: mediamos el conflicto, logramos un acuerdo y usamos el proceso para construir desde cero los reglamentos, contratos de personal y políticas internas que la institución necesitaba. Hoy opera con una estructura que previene este tipo de situaciones antes de que ocurran.

El cliente quería distribuir utilidades entre socios pero no tenía claro cómo hacerlo sin disparar una carga fiscal innecesaria ni exponer la empresa a una revisión del SAT. Además, las marcas del negocio nunca habían sido registradas formalmente. Estructuramos el reparto de utilidades de forma fiscalmente eficiente, revisamos la situación ante el SAT y dejamos todo en orden. Las marcas quedaron registradas y protegidas. Hoy el cliente distribuye dividendos con certeza y sin contingencias pendientes.

El contrato con el proveedor principal estaba redactado de forma tan ambigua que cada entrega se convertía en una negociación. Los retrasos afectaban inventarios, clientes y reputación, pero sin claridad contractual no había forma de exigir cumplimiento. Revisamos el contrato, identificamos los vacíos y lo renegociamos: fechas de entrega, penalidades por incumplimiento y condiciones de salida. Todo quedó por escrito y firmado. La cadena de suministro se restableció en semanas y sin necesidad de litigio.